¿De qué modo las preguntas orientadoras del currículo pueden favorecer el aprendizaje de los estudiantes?
Las preguntas orientadoras del currículo mantienen los proyectos enfocados en el aprendizaje. Promueven las habilidades de pensamiento de orden superior, ayudan a que los estudiantes comprendan cabalmente los conceptos esenciales y ofrecen una estructura para organizar la información. Las preguntas orientadoras del currículo se organizan en preguntas esenciales, de unidad y de contenido.
Las preguntas esenciales son amplias, abiertas y tratan grandes ideas y conceptos. Con frecuencia, requieren saberes de otras disciplinas y contribuyen a que los estudiantes establezcan la relación entre las materias.
Las preguntas de unidad se refieren directamente a un tema y constituyen el andamio de la pregunta esencial. Se trata de preguntas abiertas, que ayudan a que los estudiantes demuestren su comprensión de los conceptos centrales de un tema.
Las preguntas de contenido se basan en hechos; son concretas, con un conjunto limitado de respuestas correctas. A menudo, las preguntas de contenido se relacionan con definiciones, hechos e información general a recordar. Son importantes para el desarrollo de las preguntas esenciales y de unidad.
La importancia de planificar nuestra unidad basada en estas preguntas orientadoras, como su nombre lo dice, permiten orientar el trabajo hacia unos objetivos precisos, centran nuestro trabajo de tal manera que la labor pedagógica se guie en ellos, dejando de lado la improvisación , que tanto mal causa a nuestra educación. A partir de estas preguntas sabemos a donde queremos arribar y orientamos nuestro trabajo y el de los estudiantes hacia esos fines, permitiendo con ello un aprendizaje mas significativo para ellos, por cuanto las preguntas buscan solucionar una problematica específica en la que los alumnos se encuentran inmersos, además trabajando de esta manera:
- Se Promueve el aprendizaje auténtico, lo que insta a que los estudiantes hagan más preguntas.
- Los estudiantes tienen mayor posibilidad de convertirse en aprendices autónomos, porque están interesados en las respuestas.
- Los estudiantes ven las relaciones entre la materia aprendida y su mundo, esto puede cambiar toda su perspectiva de lo que se trata la educación.
¿Cómo se puede planificar una evaluación continua centrada en el estudiante?
Una meta importante de la evaluación en el aula es mejorar el aprendizaje y documentar el diseño de la enseñanza. La evaluación no es un evento solitario, sino más bien un proceso continuo a lo largo de un proyecto. La evaluación continua reside en el centro del aprendizaje basado en proyecto y provee un mecanismo para que los estudiantes demuestren –de muchas maneras- qué es lo que saben. La evaluación se convierte en una herramienta para el mejoramiento más que en una prueba de inteligencia o de acumulación de datos. Con evaluaciones integradas a lo largo de una unidad de aprendizaje, el docente aprende más acerca de las necesidades de sus estudiantes y puede ajustar el aprendizaje para mejorar el su rendimiento.
Un trabajo educativo, que usa como estrategia los proyectos y que se guía por preguntas orientadoras, permite evaluar de manera continua a los estudiantes, pero para ello se requiere: Que la evaluación sea planificada, lo cual nos permitirá: utilizar una variedad de estrategias de evaluación, evaluar los objetivos importantes de la unidad, involucrar a los estudiantes en los procesos de evaluación
para ayudar a que los estudiantes se involucren en los procesos de aprendizaje, los docentes deben proveer a los estudiantes con:
- Criterios claros de lo que se va a evaluar, explicados de manera anticipada
- Oportunidades para que monitoreen su propio progreso
- Métodos para brindar retroalimentación constructiva a los compañeros y para incorporar la retroalimentación de los compañeros, para mejorar el su propio trabajo
- Tiempo para reflexionar y mejorar sus procesos y productos
- Ayuda en la elaboración de nuevas metas para aprendizajes futuros
Este tipo de evaluación continua, es bastante ventajosa para los docente y para los estudiantes, por cuanto permite:
- Recopilar información precisa que permitira reorientar y reajustar el trabajo educativo- si los resultados lo exigen.
- Conocer a nuestros estudiantes, al escuchar sus discusiones y debates, que nos permite adecuar el trabajo a esas necesidades que manifiestan.
- Al conocer sus intereses y necesidades, se puede ayudarlos en su desarrollo personal y social, logrando con ello que se formen como personas integras, seguros de si mismos e independientes.
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